Malo es esperar bien de muerte ajena.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Dar antes que amagar.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
La mentira es animal de quinta vida.
De descansar, nadie murió jamás.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Hablando mal y pronto.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Pesar compartido, pronto es ido.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Variedad es causa de amenidad.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Ama al grado que quieras ser amado.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
El vicio, saca la casa de quicio.
Va como honda que lleva el diablo.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Ni es carne, ni es pecado.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Jugar a las cartas vistas.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Carta echada, no puede ser retirada.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
El tiempo todo lo amansa.