Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
La burla, para quien le gusta.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Casa hecha y mujer por hacer.
Panza llena, quita pena.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Tanto nadar para morir en la orilla.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
La vida es la novia de la muerte.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
No basta parecerlo, hay que serlo.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
La virtud ennoblece.
A diente cogen la liebre.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
A mucho hablar, mucho errar.
Oir a todos, creer a pocos.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Escucha tu corazón... que sabe.
Ausentarse y morirse, todo es irse.