Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
El amor enseña a los asnos a bailar
El amor no quiere consejo.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Lo quiero, para ayer.
O errar o quitar el banco.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Lleno de pasión, vacío de razón.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Cría fama y échate en la cama.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Tirar la casa por la ventana.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Meter aguja y sacar reja.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Ofrecer el oro y el moro.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Desvestir un santo para vestir otro.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.