Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Del trabajo nace el descansar.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
La lengua es el castigo del cuerpo.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Mucho ojo, que la vista erro.
Suerte, y al toro.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Quien hace por común, hace por ningún.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Todos los oficios son difíciles.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Hablar poquito, y mear clarito.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Todo en la vida tiene su medida.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Hacer buenas (o malas) migas.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Medico curate a ti mismo.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Las obras, con las sobras.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Iglesia, o mar, o casa real.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Fácil es recetar, difícil es curar.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
A cama chica, echarse en medio.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Por la muestra se conoce el paño.