El pan ajeno hace al hijo bueno.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
La religión cala siempre en los estratos pobres
El que no habla, no yerre.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
El primer paso es el que cuesta.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Agua cocida, saludable y desabrida.
El que da porque le den, engañado debe ser.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
El hombre propone y Dios dispone.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
El que nada sabe, de nada duda.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Dinero no falte, y trampa adelante.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Quien hijo cría, oro cría.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Para vos me peo y para otro me afeito.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Abrojos, abren ojos.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
El que siembra, cosecha.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.