Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
De la vista nace el amor.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Madre ardida hace la hija tollida.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Cada cual ha de llevar su carga.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
A la pereza persigue la pobreza.
Días y ollas hacen grandes obras.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
No saber de la misa la media.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Para bien estar, mucho hay que andar.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
El empezar es el comienzo del acabar.
Campo bien regado, campo preñado.
A hija casada, los yernos a la puerta.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Hablar más que lora mojada.
La marcha instruye al asno.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
El ignorante al ciego es semejante.