Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Dios nos libre de un ya está hecho.
El vicio, saca la casa de quicio.
A nadie le amarga un dulce.
Mal oledor, mal catador.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Adelante con los faroles.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
De buena casa, buena brasa.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Estas son de mi rodada.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Como es la madre, así es la hija.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Males comunicados, son aliviados.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Favorecer, es por norma perder.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
la ropa son alas.