Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
El relajo es dulce después del trabajo.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
La que da beso da d'eso.
Madre no hay más que una.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Cambiar manzana por ajo, no es buen trabajo.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
La leche cocida, tres veces subida.
Quien más bebe, más sed tiene.
Ignorante malo, mucho daño hace.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Burla con daño, no cumple el año.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Al asno lerdo, arriero loco.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Hacerle a uno la pascua.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Días y ollas hacen grandes obras.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Quien no arrisca, no aprisca.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Quien hace, aplace.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Quien ama, teme.
Casa oscura, candela cuesta.
En casa del herrero, asador de madero.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Más dura será la caída.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.