En la casa del cura siempre hay hartura.
El casado casa quiere.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
A diente cogen la liebre.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Buena olla y mal testamento.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Ir por lana y volver trasquilado.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Buey que rumia, nada le duele.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Cada dueño tiene su sueño.
El uso hace al maestro.
El que tenga tienda, que la atienda.
Quien fue primero, la gallina o el huevo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Donde comen dos comen tres.
Oír campanas y no saber dónde.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
No lo hurta, lo hereda.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
El que con cojos anda se llama bastón.
Casa hecha y mujer por hacer.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Hijos casados, duelos doblados.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
La que da beso da d'eso.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.