Vaca flaca, siempre parece ternera.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Dos cabezas piensan más que una.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Hay que ver para creer.
Mujer ventana, poco costura.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Según es el dinero, es el meneo.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Mal duerme quien penas tiene.
Palabra de cortesano, humo vano.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Caballo de andadura poco dura.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Freídle un huevo, que dos merece.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
El que presta, a pedir se atiene.
Está visto y comprobao, que al que le dan por el culo está gordo y colorao.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Teta de noviciado.
El que muda de amo, muda de hado.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
O la bebes o la derramas.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
A quien dan, no escoge.