El demonio no duerme.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
El corazón de un niño: espera lo que desea.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Quien madruga ojeras tiene.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
El más cuerdo, más callado.
Ama el sol, el que tiene sombra
El que nada debe nada teme.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Todo es según el cristal con que se mira.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Todo tiene solución menos la muerte.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
La buena lavandera, su camisa la primera.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Tras buen soplo, buen sorbo.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Perros y gatos, distintos platos.
Todo lo que no se da, se pierde.
Quien hace malas, barrunta largas.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Caminando se hace de mulas Petra.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Los compañeros de cama se escogen de día
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
No seas amigo de los necios.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Comer y sorber, no puede ser.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.