La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
La lima, lima a la lima.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
No comas ansias.
Del lobo un pelo.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Hijos casados, duelos doblados.
El que porfía mata venado.
Más largo que un día sin pan.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Date prisa lentamente.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
Quien mal cae, mal yace.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Un mal con un bien se apaga.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
La mujer rogada y la olla reposada.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Para cerdos, buenas son bellotas.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Quieres taparle el ojo al macho.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Cada cosa pía por su compañía.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Oro es, lo que oro vale.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Cuanto menos bulto más claridad.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.