Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Mujer pecosa, mujer candela.
Chico bache y grande caída.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Mal oledor, mal catador.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Más cura la dieta, que la receta.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Cada cual se cuelga lo que mata.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Un ten con ten para todo está bien.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Los burros se buscan para rascarse.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Reyes y mujeres no agradecen.
Malos humores salen con buenos sudores.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Fruta prohibida, más apetecida.
Camino malo se anda ligero.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
El amor mueve montaña.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
Amor y vino, sin desatino.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor