Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Al mal tiempo, buena cara.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
A buen capellán, mejor sacristán.
El mal llama al mal.
Como pecas, pagas.
De tus herederos, sé tu el primero.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
La necesidad hace maestros.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
De casa del abad, comer y llevar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Cada santo tiene su candela.
Mujer que se queja, marido que peca
Maña y saber, para todo es menester.
La comprensión siempre llega más tarde.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Quien nada pide, nada recibe.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
A cada santo su vela
Del ahogado, el sombrero.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Se sincero y honesto siempre.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
La pasión embellece lo feo