Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Ver para creer.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Dádiva forzada no merece gracias.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Hasta el más santo tiene su espanto.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Haz lo que haces.
El amor reina sin ley
Hazte responsable de tus actos.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
La suerte nunca da, solo presta.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
El que necesita, te visita.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
La manda del bueno no es de perder.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
El ojo quiere su parte
Manda y haz, buen ejemplo darás.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Abril, lluvias mil.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Cada arroyo tiene su fuente.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
La vida es una sorpresa continua
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.