Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
No hay como la casa de uno
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Cada maestrito tiene su librito.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Escucha en el silencio y serás sabio.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Hacer de su capa un sayo.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Amor con celos, causa desvelos.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Vive tu vida y no la de los demás.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
A buen salvo está el que repica.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Gracias que hacen pero no la ven.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Cabeza grande, talento chico.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Barba hundida, hermosura cumplida.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón