Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La guerra mil males engendra.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Demuestra tu agradecimiento con tu comportamiento.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Variante: Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero.
Por pedir, nada se pierde.
Per natura non da, Salamantica non presta. Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Más vuela la fama mala que la buena.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Ama de cura, puta segura.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Cada quien, con su cada cual.
Cargos son cargas.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Nadie se muere un minuto antes.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Las letras con sangre entran.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
A tal amo tal criado.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.