Más pica espuela de celos que de aceros.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
No sufras por calenturas ajenas.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Con tontos, ni a coger hongos.
No conviertas en amigo al que has vencido
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
El que no agradece, al diablo se parece.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
El ignorante al ciego es semejante.
A palabra necias, oídos sordos.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
No hay don sin din.
Riña de amantes, agua referescante.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Amigo lejos, amigo muerto.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Los pesares envenenan la sangre.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Tener el juego trancado.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
En carrera larga hay desquite.
No hay peor error que el no reconocerlo.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Mal se caza con perros desganados.
Boca con boca se desboca.
Dios castiga sin dar voces.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Casa sin madre, río sin cauce.
Las indirectas del padre Cobos.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Demasiada amistad genera enfados