El que deja una herencia, deja pendencias.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Se está ahorcando con su propia soga.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Quien sabe, sabe.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
El buen vino sin ramo se vende.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
El que no está contra ti, está contigo.
En Abril, aguas mil.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Casa de Dios, casa de tos.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Se encontró con la horma de su zapato.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Te conozco, pajarito.
La fuerza vence, la razón convence.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Creerse el papá de los helados.
Buena madera, buen oficial espera.
Beso, queso y vino espeso.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Te enseño a nadar y ahora me ahogas.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Los extremos se tocan.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.