Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Palo dado ni Dios lo quita.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
La gente miedosa, es más peligrosa.
Cada loco con su tema.
Juicios tengas, y los ganes.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
A la gallina no le pesan sus plumas.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Breve habla el que es prudente.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Roer siempre el mismo hueso
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
La mala vida acaba en mala muerte.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
No es lo mismo oír que escuchar.
Nunca llueve a gusto de todos.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
No es posible hacer marchar al buey más rápido si el no lo cree necesario.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
En septiembre cosecha y no siembres.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
A la larga, lo más dulce amarga.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.