Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Los extremos nunca son buenos.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Mal reposa la vida dudosa.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
De todas maneras, aguaderas.
Cuenta errada, no vale nada.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
A buena confesión, mala penitencia.
Callando el necio, se hace discreto.
O errar o quitar el banco.
Vale más tener que no desear.
A padre avaro, hijo pródigo.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
¿Fiado?. Mal recado.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Refran viejo, nunca miente.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
El vino y la verdad, sin aguar.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
La ignorancia es muy atrevida.
Lo prometido es deuda.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
De cuero ajeno, correas largas.
El que mucho promete, poco cumple.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Saco de yerno, nunca es lleno.
No falta de que reirse.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
El que se escusa, se acusa.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Boca con duelo, no dice bueno.
Con pedantes, ni un instante.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.