Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
A buena hora pidió el rey gachas.
No falta de que reirse.
Lo pasado, pisado.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
De lo bendito, poquito.
Estorba más que un colchón en la cocina.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Más vale estar pelada que amortajada.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Presto se va el cordero como el carnero.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Amor y señorío, no quieren compañía.
A gran arroyo, pasar postrero.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
A más beber, menos comer.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Cada villa, su maravilla.
En el refugio del otro vive cada uno
Pezuña sobre agua, no deja huella.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Cada cual a lo suyo.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Pascua pasada, el martes a casa.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Del ocio nace el feo negocio.
No hay alegría sin aburrimiento
Hacer como vaca y cubrir como gata.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Breve habla el que es prudente.