Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
El que presta, a pedir se atiene.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Mal mascado y bien remojado.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Caer es más sencillo que levantarse.
Real ahorrado, real ganado.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Calle mojada, caja cerrada.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Tres estornudos, resfriado seguro.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Quien nada pide, nada recibe.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
A un bagazo, poco caso.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Tumbando y capado.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
Que aproveche como si fuera leche.
Al agradecido, más de lo pedido.
El flojo trabaja doble.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
Las obras, con las sobras.
A padre ahorrador, hijo gastador.