Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Es tiempo de vacas flacas
Casa sin moradores, nido de ratones.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Mal es acabarse el bien.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Chico bache y grande caída.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Caer para levantarse, no es caer.
Una palabra deja caer una casa.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Tripa vacía, suena pronto.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
En casa llena presto se guisa la cena.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Asno de dos, válgale Dios.
Para el solano, agua en mano.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Quien nada hace, nada teme.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Más vale que sobre que no que falte.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Cabra coja, mal sestea.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Sol de invierno caliento poco.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
A la vejez, viruelas.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Hacienda de pluma, poco dura.
Un asno siempre da las gracias con una coz.