A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
El ojo quiere su parte
Donde hay patrón no manda criado.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
El que callar no puede, hablar no sabe.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
De petaca ajena, la mano se llena.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El que busca, encuentra.
Por las vísperas se conocen los santos.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Moza gallega, nalgas y tetas.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
La soga quiebra por lo más delgado.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Lo tragado es lo seguro.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Al mal año, entra nadando.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Agua vertida, mujer parida.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
De diestro a diestro, el más presto.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Jamón empezado, pronto mediado.
Cargos son cargas.