Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Gato llorón no pesca ratón.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Juegos de manos se van al culo.
El que está enfermo no reusa la medicina.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Se llena antes el ojo que el papo.
Para todo perdido, algo agarrado.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
El que se esquila en enero, está esquilado el año entero.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Al hombre mayor, dale honor.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
No dejar títere con cabeza.
No hay como la casa de uno
Comer de su propio cocinado.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
El vino abre el camino.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Niebla en verano, norte en la mano.
El abad canta donde yanta.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
El arco iris brilla después de la tempestad.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Es más el ruido que las nueces.
A palabra necias, oídos sordos.