Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Madrid en verano, sin familia y con dinero, Baden-Baden.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
La magnificencia prestada, es miseria.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Gran calma, señal de agua.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Está como padre, que le llevan la hija.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Esta lloviendo sobremojado
Al mal hecho, ruego y pecho.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Saber uno los bueyes con que ara.
Más vale poco que nada.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
A un traidor, dos alevosos.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
El sueño quita el hambre.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Tierra por medio, para poner remedio.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.