Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Madrid en verano, sin familia y con dinero, Baden-Baden.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Está como padre, que le llevan la hija.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Gran calma, señal de agua.
Esta lloviendo sobremojado
La magnificencia prestada, es miseria.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Más vale poco que nada.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
El sueño quita el hambre.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Saber uno los bueyes con que ara.
A un traidor, dos alevosos.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Ni se muere el padre ni cenamos.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.