Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Arena y cal encubren mucho mal.
El que necesita, te visita.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Del ahogado, el sombrero.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Un día de obra, un mes de escoba.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Mucho ruido y pozas nueces.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Aire colado, a muchos ha matado.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
A confesión de parte relevo de prueba.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Una manzana podrida daña el barril completo.