A la moza y a la parra, álzala la falda.
De boca para fuera.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El yerro encelado, medio perdonado.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Borracho que come miel, pobre de él!
Ni se si halaga, ni se si amaga.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Cada cual a lo suyo.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Quitar la leña debajo de la caldera.
No existen desgracias razonables
Compañía de dos, compañía de Dios.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
El que no mira adelante, atrás se queda.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
La glotonería acaba con muchos.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
En materia de dinero, no hay compañero.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
A buena confesión, mala penitencia.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.