Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Estás entre la espada y la pared.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Llegar a punto de caramelo.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Se está ahorcando con su propia soga.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Mañana será otro día.
O faja o caja.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Pescar en río revuelto.
Junta de cuatro, junta del diablo.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Retírate, agua, y veré quien labra.
No apruebes hasta que pruebes.
Cada necio quiere dar su consejo.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
En largos caminos se conocen los amigos.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Picha española no mea sola.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
De buena semilla, buena cosecha.