A quien nada quiere, todo le sobra.
Alegría amagada, candela apagada.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Al que no quiera taza, taza y media.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Daño merecido, no agravia.
Quien tenga tiempo que no espere
La unión hace fuerza.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Mala para quien calla y peor para quien habla.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
En caso de duda, la más tetuda.
Cada cosa tiene su precio.
Bien muere, quien bien vive.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Qué bueno era Dios para labrador.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Lo que fuere sonará.
Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.
A hijo malo, pan y palo.
La cara del santo hace el milagro.
No hay peor astilla que la de la misma viga.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
Nadie le da vela en este entierro.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.