Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Al sudado, el agua fría a un lado.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Mal camino no conduce a buen sitio.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Casa hecha, bolsa deshecha.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
A un bagazo, poco caso.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Lo que fuere sonará.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
A chico caudal, mala ganancia.
Costar más el caldo que las albóndigas.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Todo lo que no se da, se pierde.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Ocasión perdida, para siempre ida.
La envidia acorta la vida.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Taberna sin gente, poco vende.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
A quien vela, todo se le revela.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Para un madrugador, uno que no duerma.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Donde dije digo, digo Diego.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.