Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Confesión obligada, no vale nada.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
El amor y los celos son compañeros.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
No hagas mal y no habrás miedo.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Del ahorro viene la posesión.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Necios y gatos son desconfiados.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Boca de verdades, cien enemistades.
La conciencia vale por cien testigos.
El que presta, a pedir se atiene.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Cada cual es dueño de su miedo.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
En la necesidad se conoce la amistad.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
No hay dicha, sino diligencia.