A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Non se pode mamar e asubiar.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
La mujer decente, sufre más que se divierte.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Bebe y ata la bota.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Mala yerba, mucho crece.
A tal amo tal criado.
El hombre pone y la mujer dispone.
Favorecer, es por norma perder.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Al son que te tañan, a ése baila.
Gallo fino no extraña gallinero.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Beber por jarra penada, no me agrada.
La naturaleza proveerá.
Mucho ayuda el que no estorba.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Sacar los trapos al sol.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Llamar al gato, gato.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Con el ingrato, no tengas trato.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.