El pescador de caña, más come que gana.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Puerta de villa, puerta de vida.
Cerrado a cal y canto.
O faja o caja.
Vino con tomate no es un disparate, y si éste es frito, mejora tu vinito.
Día de agua, taberna o fragua.
A consejo de ruin, campana de madera.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
No está bien el fuego junto a las estopas.
Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos.
Comida fría y bebida caliente, no hacen buen vientre.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Dar carne al lobo.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Pueblo chico infierno grande.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Te casaste, te entera.
Hacer algo de cayetano.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
A buen bocado, buen grito.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Madre muerta, casa deshecha.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
A ojo de buen cubero.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.