Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
El que se fue a León perdio su sillón.
A la de tres va la vencida.
Botas y gabán encubren mucho mal.
El necio o no se casa o se casa mal.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
Quien mal cae, mal yace.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Según es el dinero, es el meneo.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
No busques de qué murió quien carne asada cenó.
Quien se duerme, no pesca peces.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Para afilar el formón, hay que darle al mollejón.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
El diablo está en los detalles.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Quien mocos envía, babas espera.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Buenas razones cautivan los corazones.
Labrador que labra, no tiene estiletes ni cabras.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
De noche madrugan los arrieros.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Joven intrépido no deja memoria.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
El buen paño dentro del arca se vende.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Que no me busquen porque me encuentran.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Al que da y quita le sale una jorobita.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Dádivas quebrantan peñas.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.