El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Un ojo al gato y otro al garabato.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Cada pez en su agua.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Hacienda que otro gano poco duró.
En guerra avisada no muere gente.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Vamos a ver dijo el ciego.
Siempre que llueve, escampa.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Las armas las cargan el diablo.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
A marido ausente, amigo presente.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Zapato que aprieta, no me peta.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
El juego lo conozco yo; pero el jugador no.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Quien el primer golpe encaja, va ganando una ventaja.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.