Dar el consejo y el vencejo.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Mira la peseta y tira el duro.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
El yerro encelado, medio perdonado.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
El que come solo, come como un animal.
Encontrar al perro en la olla
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
A buen salvo está el que repica.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Arandino, borracho fino.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Callando el necio, se hace discreto.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Hay que tomar el toro por las astas.
El perro hambriento no teme al león.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Día nublado engaña al amo y al criado.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.