A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Aire gallego, escoba del cielo.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Tarde piaste pajarito.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Cada gorrión tiene su corazón.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Cosa muy querida, presto perdida.
La lengua unta y el diente pincha
Tripa vacía, suena pronto.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Según es el pájaro así es el nido.
A palabra necias, oídos sordos.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La letra mata, el espíritu vivifica.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Amigos pobres, amigos olvidados
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Mal se juzga al caballo desde la silla
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
A buen santo te encomiendas.
Otoño entrante, barriga tirante.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Estoy como gallo en corral ajeno
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Dar un cuarto al pregonero.
Quien cerca halla, cerca calla.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Al son que me tocan bailo.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.