Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Limpio de polvo y paja.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Tras de corneados ? Apaleados.
Casa hecha, sepultura abierta.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Hablar con el corazón en la mano.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Irse de picos pardos.
Presto se va el cordero como el carnero.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
La oprtunidad la pintan calva.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
El que manda, manda.
A bestia loca, recuero modorro.
Con buena escoba, bien se barre.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Quien tiene tienda que la atienda.
Ver para creer.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Caer es más sencillo que levantarse.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.