Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
De tal árbol tal astilla.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Limpio de polvo y paja.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Casa hecha, sepultura abierta.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Hablar con el corazón en la mano.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Tras de corneados ? Apaleados.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Presto se va el cordero como el carnero.
A bestia loca, recuero modorro.
La oprtunidad la pintan calva.
Irse de picos pardos.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
El que manda, manda.
Con buena escoba, bien se barre.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Quien tiene tienda que la atienda.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Ver para creer.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Siempre que llovió, paró.