De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Más vale la sal, que el chivo.
Ni raja, ni presta el hacha.
Al espantado, la sombra le basta.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Juego de manos, rompedero de ano.
Burro adornado, busca mercado.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Con la muerte todo se acaba.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Quien boca tiene a Roma va.
Saber es poder.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Nadie muere motón.
Huyéndole al machete, se metió en la vaina.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Callemos, que el sordo escucha.
Hacer pinitos.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Navarro, ni de barro
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
A donde las dan, allí las toman.
Una buena bota, el camino acorta.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.