Primero la firmita y luego la camita.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Al roble no le dobles.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Estar armado hasta los dientes
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Para sabio Salomón.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
El que manda, manda.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
De necios es huir de consejos.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
No hagas bien sin mirar a quien.
Está como padre, que le llevan la hija.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
A falta de trigo, venga centeno.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Los extremos se tocan.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Tierra de roza y coño de moza.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Bueno es caer para más valer.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Dios aprieta pero no ahoga.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Rey determinado no ha menester consejo.
La muerte hace reflexionar.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Un yerro, padre es de ciento.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.