Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Julio, lo verde y lo maduro.
El ave canta aunque la rama cruja.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Comida hecha, amistad deshecha.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Cada uno canta como le pagan.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Mejor solo que mal acompañao.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Dando dando, palomita volando.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Suegra, ni de barro es buena.
No es ni chicha ni limonada.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Ama a tu amigo como a ti mismo
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
Fue a santiguarse, y sacóse un ojo.
Perro que ladra no muerde.
A ama gruñona, criada rezongona.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Lentejas, comida de viejas.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
El mal trago pasarlo pronto.
Al mal circo le crecen los enanos.