No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Freno y espuela es buena escuela.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
A buen bosque vas por leña.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Agua en Marzo, hierbazo.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
El corazón no sabe mentir
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Hablando mal y pronto.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Si voy, con lo que te doy.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
El dar es honor; el pedir, dolor.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Tierra por medio, para poner remedio.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Bien está cada piedra en su agujero.
A cada paso, un gazapo.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
La mayor ventura, menos dura.
Más honor que honores.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.