A catarro gallego, tajada de vino.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Parece hormiga y es avispa.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
Barbas mayores quitan menores.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Juntos en las duras y en las maduras.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
La mala paga , aunque sea en paja.
Dar es corazón, pedir es dolor
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Antes de mil años, todos seremos calvos.
En bote pequeño la buena mermelada.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Quien se duerme, no pesca peces.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Comer y sorber, no puede ser.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El caballo viejo conoce bien el camino.
La Cruz, la viña reluz.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
No hay que juzgar un libro por su tapa.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.