Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Tiene más carne un huevo frito.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Gente pobre no necesita criados.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Tretas y tetas pueden más que letras.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Como canta el abad responde el monaguillo.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Cada cual tiene su modo de matar pulgas.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
A gran chatera, gran pechera.
El vino y la verdad, sin aguar.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Lo bello es difícil.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Casa compuesta, caja en la puerta.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Ni raja, ni presta el hacha.
Los pies van donde va el corazón
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Donde hay duda hay libertad.