Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
La prisa será tardar.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Ni en Agosto caminar ni en Diciembre navegar.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Primero comer, que ser cristiano.
En vender y comprar, no hay amistad.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Vivir juntado es igual que casado.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Al potro que le alabe otro.
Obras vea yo; palabras, no.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Sobre advertencia no hay engaño.
Comer de su propio cocinado.
Dar una de cal y otra de arena.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Enero mes torrendero.
Para afilar el formón, hay que darle al mollejón.
No con quien naces, sino con quien paces.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Carga que place, bien se trae.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Juventud licenciosa, vejez penosa.