Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Fruta prohibida, más apetecida.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
La sandia, que es colorada, tiene lo verde por fuera.
La ocasión asirla por el guedejón.
Nada complicado da buen resultado.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Palabra suave llegar al alma sabe.
La vejez mal deseado es.
La mala fe, no pare hembra.
Hay ropa tendida.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
A saya blanca, ribete negro.
Mal ojo se le ve al tuerto.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Amanecerá y veremos.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Hombres de noche, muñecos de día.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
La verdad no peca pero incomoda.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
¡Chínchate un ojo!
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
La virtud es de poco sueño.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Las paredes tienen oidos.
De casta le viene al galgo.
Tras de corneados ? Apaleados.