Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Donde va el perrito, va el gatito.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
La mujer y la gallina, pequeñina.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
A falta de caballos, que troten los asnos.
La zorra vieja en el lazo se mea.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Al pez, una vez.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Real ahorrado, real ganado.
El perro flaco todo es pulgas.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Berzas en enero, saben como carnero.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Hasta los gatos quieren zapatos.
De todas maneras, aguaderas.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
No mes dos mortos mata os teus porcos
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Yegua cansada, prado halla.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Gato con guantes no caza ratones.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.