Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Amanecerá y veremos.
Hay ayudas que son lavativas.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Más perdido que perro en misa.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
De puta a puta, taconazo.
Nunca olvides tu casa.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
El buen instrumento saca maestro.
Quien se casa, casa quiere.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Buen tiempo en Junio, verano seguro.
La confianza da asco
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Si te he visto no me acuerdo.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Si el culo tuviera dinero, Don Culo lo llamaría el mundo entero.
Donde comen cuatro comen cinco.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Ladra de noche para economizar perro.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.